Secreto Nº02: El Dj
- 30 may 2025
- 3 min de lectura
Actualizado: 19 jun 2025
Pedro Brunner
«Esa semana, y sólo esa semana, supe lo que verdaderamente es la revolución sexual».

11/07/2024
En algún punto del verano mis padres se tuvieron que marchar, confieso que les hacía falta un viaje en pareja, sin el «niño», y a mí me hacía falta un descanso de ellos. Esa semana, y sólo esa semana, supe lo que verdaderamente es la revolución sexual. No podía pasar ni media hora sin pensar en lo mucho que necesitaba satisfacción. El sexo sin compañía era algo que ya ni contemplaba, ya no era suficiente, ya no me estimulaba del mismo modo. Tenía curiosidad, tenía un deseo candente y no estaba dispuesto a reprimirlo. Así que abrí el Grindr y tanteé el mercado local. No sé si soy yo o la ciudad, pero la media de edad no bajaba de los veinticinco año ¿Eso es todo lo que podía conseguir? ¿Dónde se escondía la gente joven y alocada como yo?
Bueno, entre texto y texto, acabé en el Cien Montaditos con El Dj. Acordamos en tomar un café, aunque la tarde nos llevó por otro camino… pero, no nos adelantemos. El chico se mostraba franco, simpático, inteligente y hablaba hasta por los codos. Eso está bien. Mientras le daba al pico sobre su vida y sus hobbies, yo hacía una escucha activa y daba rienda suelta a mis fantasías más degeneradas. Cuando acabó de comer, caminamos hasta el parque, ahí me contó un poco más sobre sus pasiones y descubrí que tenía un conocido que formaba parte del grupo scout en el que yo estuve durante casi diez años.
También me dijo que le gustaba mezclar canciones, sin duda, es un pasatiempo interesante. También descubrí que trabaja desde casa y algunas cositas más, las cuales el viento parece haber borrado de mi memoria. Cuando mi fuerza de voluntad amenazaba con derrumbarse, me lo llevé a casa. Total, tenía casa sola…
Le preparé una manzanilla y dejé que se pusiera a gusto, conversamos un poco más y de pronto ¡Zas!, ya no nos constreñían nuestras prendas. Pasó una hora, quizás dos, no me acuerdo. El sudor, las agarradas de cuello, las mordidas de oreja, las chupadas, todo aquello hizo que el tiempo fluyera, como si de un río se tratase.

Para concluir ese momento acabamos en nada más y nada menos que en misionero, tradicional y sencillo. Nunca había hecho de bottom, aunque tampoco de top. No supe cómo sentirme con respecto a la penetración, estaba confundido.
Aunque, al parecer, él no compartía la misma opinión. Parece haberle encantado, pues, según él fue una de las pocas veces en las que realmente… culminaba. Compartí una ducha con él en aras de que el agua limpiase esa sensación de incertidumbre que se me quedó atravesada. Ahí, el dj me ayudó a culminar y, por fin, limpitos y revitalizados, cada uno siguió su camino.
Aún estoy confuso, aquella ducha no aclaró mis dudas. He disfrutado de todo lo que rodea a la penetración, sus gemidos, jadeos, el impacto, la violencia, la delicadeza, etc., pero la penetración en sí fue bastante anticlimática ¿Quizás era porque yo estaba un poco tenso? ¿Quizás no puedo recibir ese tipo de placer?, prefiero consolarme con la primera hipótesis. Soy consciente de que la pornografía ha idealizado bastante el concepto del sexo, pero, es verdad que me esperaba un poquito más. No sé, quizás sentir algo que realmente fuera una novedad. Puede que la responsabilidad no sea mía, puede que no me lo haya hecho como es debido. Quizás no lo sepa nunca, pues, no tengo esperanzas de volver a verle.

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