Secreto N. º 3: Móvil, cartera, llaves y plastiquito. No te olvides.
- 3 jul 2025
- 2 min de lectura
Pedro Brunner
«Cuando salgas de casa debes pensar en cuatro ítems esenciales. El móvil, la cartera, las llaves y el plastiquito: lo que comúnmente se conoce como condón».

Móvil, cartera, llaves y plastiquito. No te olvides.
Cuando salgas de casa debes pensar en cuatro ítems esenciales. El móvil, la cartera, las llaves y el plastiquito: lo que comúnmente se conoce como condón.
En esta era de libertinaje sexual, en la que se ha puesto de moda el hacerlo «a pelo», hay una amenaza persistente. Una amenaza grave, aunque discreta, pues, nadie parece darse cuenta. Las ETS siempre han estado presentes. Quizás parecían más nocivas en el pasado, pues, la sagrada medicina avanza a pasos agigantados. No obstante, las ETS son muchas y aún siguen existiendo.
Quisiera regalaros una anécdota personal, fruto de una de mis escapadas nocturnas en busca de compañía. Conocí a un chico colombiano (un buen latino de vez en cuando entra muy bien) que vive a unos pocos kilómetros de mi antigua casa. Quedamos para charlar y a los pocos minutos nos entregamos a nuestros deseos más primarios. Me encontraba en un aprieto, pues, no tenía plastiquito. Me mostré reacio ante su propuesta de chuscar a lo natural. Sin embargo, la fresca brisa de la noche o la luz argéntea de la luna me nublaron el juicio, porque cedí. Supuse que, como parecía un buen chico, no estaría faltando a la verdad. Pues bien, ese fue mi error.
A la vuelta maldecí mi poca resiliencia. Me invadió una sensación de debilidad, incluso impotencia. No podía creer que todo lo que hizo falta para que yo burlara mis principios era una simple frase: «Pero yo me cuido». Por esa maldita frasecita estuve la mañana entera en el centro de salud, con pruebas, esperas interminables y, para rematar, con un kit de la post. Pasé un mes entero tomando pastillas, me sentía raro, como si hubiera envejecido diez años de un plumazo. Esa experiencia me hizo reflexionar sobre la necesidad del autocontrol. Hay que pararse a pensar las cosas, es cierto que el calentón tiene la fantástica capacidad de quemar todos nuestros tapujos, sin embargo, hay que luchar. Pues, no te quieras llevar un susto como el que me llevé yo.
Esto es una llamada de atención a todos vosotros. Si decidís adoptar un estilo de vida promiscuo no hay problema, pero las precauciones deben de ser aún más importantes y severas. Hay que considerar el «es que estaba en el calentón» o «es que bebí mucho» excusas baratas. Porque esas mismas frases te pueden costar el resto de tu vida rodeado de pastillas, doctores y decepciones.
Así que recuerda, antes de salir de casa, el móvil, la cartera, las llaves y el plastiquito. Nunca sabes cuándo tendrás tu próxima aventura, sobre todo por estas épocas tan festivas...
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