Reflexión N.º1: Madrid se calla
- 7 jun 2025
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Actualizado: 19 jun 2025
18/01/2025
Hay algo etéreo en patear el centro de la ciudad a las ocho de la mañana, cuando las calles aún no son acosadas por el bullicio de los transeúntes y el continuo y apurado movimiento, como si de una olla a presión se tratase.
Entre el humo del cigarro y el frescor del sprite que me tomaba al salir del trabajo, con los pies cansados y adoloridos, he encontrado ese tesoro que mucha gente anhela: el callar de Madrid. Ese silencio que le permite a uno disfrutar de la caótica amalgama de estilos arquitectónicos que sazona los callejones y avenidas, de la gélida brisa que parece congelar los dedos y de la estrambótica escena que monta algún borracho, consumido por los vicios.
Ese silencio también es capaz de poner a flor de piel aquellos sentimientos y preocupaciones más grises, tristes y destructores. Es un silencio que apremia y a la vez castiga. Es un silencio capaz de hacer brotar las lágrimas con tan poco esfuerzo que le hace sentirse a uno patético. Sin embargo, engancha. Como el humo del tabaco que consumía mientras me perdía en la calle de San Gerónimo.

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